Camino de la armonía universal

Por José Antonio Martín Abad

AIKIDO: El camino de la ARMONÍA UNIVERSAL

El Aikido fue creado por el maestro MORIEHI UESHIBA alrededor del año 1911. La palabra Aikido está compuesta por tres vocablos japoneses cuyo significado literal es el siguiente: Ai= Unión; Ki=Espíritu; Do=Vía o camino. Según la intención de su creador el significado total sería: “El camino de amor entre los hombres” o “El camino de la Armonía Universal”. El practicante de este bello arte, el aikidoka, tendrá que esforzarse por comprender a la Naturaleza sin contrariarla jamás.

El Aikido no se conforma con unas simples técnicas, sino que es mucho más complejo y profundo. Su objetivo se eleva hacia un “despertar” de la espiritualidad del individuo, la cual yace latente en él, unificádola con la disciplina física. Esta directriz primaria se esfuerza para que sus adeptos alcancen el dominio físico y mental o espiritual sobre su propio cuerpo, es decir, el equilibrio psicosomático tan necesario para el hombre.

El Aikido busca la no violencia, la ausencia de agresividad, el autodominio, la sinceridad consigo mismo y tiene la ventaja de que puede ser practicado sin límites de edad, sexo, corpulencia, etc… Vivimos en un mundo en el que prevalece la lucha y la ambición por conseguir sobrepasar y vencer a nuestros semejantes, no importando el cómo, es dfícil evitar esta batalla; sin embargo el Aikido nos propone una vía alternativa que es contraria a tal competitividad.

Este camino se basa en el uso correcto de la razón, la justicia, dos conceptos que junto con el amor a nuestros semejantes nos ayudan a cumplir con nuestras obligaciones, nuestra propia sana superación, sin caer en el error de pensar en vencer o superar a los otros para imponernos a ellos.

La no-violencia consiste en canalizar la energía negativa que se desprende del agresor para dirigirla y unificarla con la energía del Universo, devolviéndosela al oponente para que desista de su agresión y demostrarle que su actitud es hostil e inútil.

La no-resistencia es saber aprovechar el impulso del adversario y su desequilibrio en su propio perjuicio.

El Aikido sigue los principios de la Naturaleza y flexiona las articulaciones en un sentido natural, proyecta o derriba el Uke, sin pensar en proyectarlo.

El experto en Aikido es capaz de encauzar su poder concentrando del modo que desee y cree que su poder físico y mental individual está directamente unido al poder cósmico o “Ki” según los conceptos asiáticos tradicionales.

El arte del Aikido tiene como fin que cada uno llegue prácticamente a conseguir la unión efectiva con el ilimitado poder del Universo.

Los practicantes del Aikido creen que un combate en realidad es más una confrontación de voluntades o espíritus que de fuerza física. Uno debe conseguir la armonía con el espíritu de su adversario para poder controlarle.

Cuando un adecuado control de la respiración y de la concentración se combina con movimientos corporales armónicos, las técnicas del Aikido permiten una fuerza y agilidad casi increibles.

El maestro MORIEHI UESHIBA repetía incansablemente que el Aikido no era un deporte ni un arte de combate, se trataba de una práctica de búsqueda interior. Los principios en los que se basa el Aikido son los siguientes:

– La no resistencia.

– La no competición.

– El no adversario.

– La respiración abdominal.

– La relajación.

– La concentración.

– El Ki.

“Ki” es la palabra que designa la energía básica que anima todas las cosas en el Universo. Los que practican el Aikido esperan poder moverse en completa armonía con esa energía. La regla fundamental de la utilización del “Ki” consiste en no chocar con el “Ki” del adversario, es decir, contra la dirección de su fuerza o impulso, sino aplicar directamente nuestro “Ki” para guiarlo en una dirección en la que el adversario no pueda evitarlo por venir precisamente impulsado por su propio “Ki”.

La práctica de los movimientos de Aikido requiere una coordinación de cuerpo y espíritu lo más perfecta posible. Es un trabajo realmente difícil lograr esta coordinación de una forma más o menos duradera, el misterio está en averiguar si existe un camino o manera de llegar a conseguirlo, y éste es el objetivo que propone el Aikido.

El experto en Aikido procura concentrar eficazmente su fuerza física en un punto en concreto, situándose en la parte baja de su abdomen (Seika Tandem), con el poder espiritual, el cual se considera más importante que la fuerza física.

El Aikido es un arte Marcial cuyo objetivo es la armonía total del individuo con la Naturaleza para crear una actitud de no agresión, y en que la auténtica paz se logra intentando desarrollar un espíritu de no resistencia. Y para concluir nada mejor que hacerlo con las palabras del maestro: “El principio esencial del Aikido en armonizarse con el movimiento del Universo, es hacerse uno con él” (MORIEHI UESHIBA).