El Sumo

Por Eric Gates – Shidoshi-Togakure Ryu Ninjutsu – Centro Cultural Japonés Tora

EL SUMO

(la lucha libre japonesa)

Recientemente hemos tenido la suerte de ver en Madrid una demostración/torneo de la lucha libre japonesa, Sumo. Aunque las personas que llenaron el Palacio de Deportes durante los dos días que duró el torneo generaron un buen ambiente de disfrute del espectáculo, era evidente, hablando con varias personas que asistieron, que a pesar de los esfuerzos de un canal de televisión el año pasado para informar mejor sobre este arte marcial, muy pocos occidentales lo conocen bien o entienden sus puntos más sutiles. Como resultado muchas personas lo califican como «dos gordos sebosos empujándose uno al otro hasta que uno saque al otro fuera del círculo». Menuda forma de resumir un arte que data de por lo menos doscientos años antes de Cristo!

Se cree que el Sumo evolucionó desde una forma primitiva de triales de fuerza entre jóvenes (conocido como Chikara Kurabe) documentado en el Nihon Shoki (una crónica de la nación japonesa compilado en 720 d.c.) que tuvieron lugar desde el año 230 antes de Cristo. Sin embargo hay una curiosa coincidencia, que se encuentra en una pequeña escultura hecha en cobre, en Babilonia que data desde 3000 años antes de Cristo. En la estatua citada se percibe dos luchadores mutamente agarrados al cinto de su oponente en una pose que solo se encuentra hoy en día en el Sumo japonés y en la lucha canaria. Se cree que esta obra es una de las primeras durante toda la historia que muestran un arte marcial.

Casi todos los libros de referencia antiguos del Japón reflejan un famoso combate que tuvo lugar durante el séptimo año del reinado del Emperador Suinin (29 a.c. a 70 d.c.) entre un guardia imperial, Taema no Kuehaya, y Nomi no Sukune de la provincia de Izumo. Las descripciones del combate tienden a indicar que, aunque desarmados, a los luchadores se les fue permitido casi todo tipo de técnica. El vencedor del combate, Nomi no Sukune, mató a su contrincante hundiéndole las costillas. A pesar de sus victorias aplastantes de este tipo, Nomi no Sukune más tarde fue el responsable de modificar las «reglas» de la lucha libre para que se pudiera celebrar torneos competitivos sin resultados tan mortales. El sistema que desarrolló se convirtió en la fundación del Sumo que se conoce hoy en día. Un factor muy importante que introdujo era la consagración del luchador antes del combate mediante rituales, presentes, aunque un poco modificados, en el preludio al combate hoy en día.

En su libro «Cuentos del Viejo Japón» publicado en Londres en 1876, el autor y viajero A.B. Mitford nos relata como en el año 858, los campeones de Korehito y Koretaka, hijos del emperador Montoku, decidieron la sucesión al trono mediante un combate de Sumo. El campeón de Korehito venció, permitiendo así a su lord convertirse en el Emperador Seiwa.

El Sumo también llegó a formar parte de ceremonias y festivales públicos, como se percibe por dos ejemplares citados por Ratti y Westbrook en su libro «Secretos de los Samurai». La Emperatriz Kogyoku (642-645 d.c.) dispuso de un gran espectáculo de lucha libre para el Representante de la corte de Korea, y el Emperador Shomu (742-740 d.c.) incluyó un festival, llamado «Sumo no sechie», entre los acontecimientos para celebrar la cosecha tradicionalmente celebrados en el mes de Agosto.

Otros famosos patrones del Sumo incluían Oda Nobunaga y Toyotomi Hideyoshi. El autor Capitán F. Brinkley, un historiador militar americano, en su obra de nueve volúmenes titulado «Japón», publicado en 1902, cita a los anteriores por su afición al arte de la lucha libre e incluso dice que «en el S. XVI los samurais prestaban casi tanta atención a la lucha libre como al tiro con arco o manejo de la espada».

Hasta principios del siglo Diecisiete, sin embargo, los luchadores eran samurais o pueblerinos que participaban en los festivales etc. como una especie de entretenimiento, exceptuando los casos cuando se decidía mucho más con el resultado del combate, como se ha visto antes. A partir de este momento se incrementan las referencias a la aparición de luchadores profesionales de Sumo, llamados Sumotori. Hay varias citas sobre luchas organizadas por monjes del templo Kofukuji en Yamashiro con el fin de recaudar fondos para la construcción de un templo. Con el tiempo, estas luchas aisladas evolucionaron en torneos completos, llegando a celebrarse hasta seis años en la capital.

Los cambios que se introdujeron durante el reino del Emperador Shomu (especialmente la abolición de golpes mortales), dieron paso en 1570 al establecimiento de reglas básicas que englobaban la introducción del Dohyo (o ring de combate) y el sistema de rangos y técnicas permitidas al igual que definir el objetivo de combate. Este sistema de rangos ha perdurado hasta hoy en día.

En la segunda parte de este artículo, examinaremos la estructura de un torneo de Sumo, sus distintos aspectos culturales, las técnicas básicas y las dimensiones internas del arte.